Sacerdote denuncia acoso del Ejército contra campesinos del Caribe Sur

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El sacerdote Denis Obando, cura párroco de la comunidad de San Pedro del Norte, en el Caribe Sur, denunció la constante persecución que viven campesinos que son miembros de la Iglesia católica, en comunidades de El Naranjo, El Naranjito y San Pablo XXII por parte del Ejército de Nicaragua.

“Tengo fechas y datos exactos de personas perseguidas por el Ejército por suponer que tienen armas y ser familiares de rearmados que el Ejército asesinó en distintos tiempos”, denunció el sacerdote.

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LA PRENSA llamó al coronel Manuel Guevara, vocero del Ejército de Nicaragua, para consultar sobre las denuncias de los campesinos, pero no se logró comunicación con el militar, dado que no respondió nuestras llamadas a su teléfono celular.

El religioso, quien apenas tiene cuatro meses de haber sido nombrado párroco de San Pedro del Norte, expresó que ha recibido varias denuncias de campesinos que incluso, muchos de ellos colaboran en la labor pastoral de la Iglesia católica y LA PRENSA pudo conversar con dos de ellos.

La tragedia de los Lira

Pablo Lira Aráuz es uno de los perseguidos por el Ejército y de acuerdo con el sacerdote Obando, tres personas que son familiares de Lira han sido asesinadas por miembros de las fuerzas castrenses, quienes en su momento dijeron que eran delincuentes; sin embargo, Lira asegura eran rearmados políticos.

Saturnino Lira, un campesino rearmado de la comunidad de San Martín, El Naranjo, en La Cruz de Río Grande, fue asesinado junto con su hija de 14 años, en el 2014, en una ejecución que el Ejército se atribuyó bajo el pretexto de que eran delincuentes, y desde entonces no cesa la persecución a sus familiares, según los testimonios de estos al sacerdote y que el religioso ha podido documentar.

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“La persecución aún continúa contra los hombres y sus familiares. Estas personas son comprometidas con el trabajo de la Iglesia en sus comunidades”, denunció el padre Obando.

De acuerdo con el guía espiritual, los campesinos tienen terror del Ejército y ante las amenazas muchos optan por andar en la clandestinidad, como el caso de Lira Aráuz y Efrén Duarte.

“En mi caso como sacerdote yo le he informado estas situaciones al obispo titular monseñor David (Zywiec, obispo de la Diócesis de Siuna), él conoce bien esto porque se lo he compartido porque con lo de San Pablo XXII (masacre de los hijos de Elea Valle y cuatro personas más), monseñor David y yo anduvimos en el lugar de los hechos y conocemos bien la situación”, reveló el sacerdote.

Narran persecución

El campesino Lira Aráuz, de la comunidad de San Martín, El Naranjito, del municipio de La Cruz de Río Grande, narró a LA PRENSA los constantes acosos que viven por parte de efectivos del Ejército.

“La persecución ha venido contra nosotros porque como los que andaban ahí (los rearmados) son familiares de nosotros, entonces (las autoridades asumen) que nosotros también andamos metidos en esos mismos grupos”, denunció Lira, quien niega ser parte de grupos rearmados.

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El campesino asegura que debe andar escondiéndose de los constantes acosos del Ejército y dice darle gracias a Dios que no lo han podido encontrar.

Sacerdote Denis Obando, párroco de San Pedro del Norte.
LAPRENSA/WILMER LOPEZ

“Han llegado a la casa de nosotros, pero por gracia de Dios a mí no me han encontrado y han llegado bravos a la casa registrando, diciendo que yo manejo armas, pero gracias a Dios nosotros nunca hemos manejado armas”, manifestó el campesino, quien es miembro de la Iglesia católica en su comunidad.

Lira asegura que sus familiares que se han tenido que rearmar lo han hecho, supuestamente, por estar en contra de las violaciones que comete el Gobierno a los derechos humanos y a la institucionalidad.

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“Ellos se rearmaron por no estar de acuerdo con las violaciones a los derechos humanos y a la Constitución, pero no son delincuentes”, sostuvo Lira.

Por su parte, Duarte, quien se mostró evidentemente nervioso, relató a LA PRENSA que le teme al Ejército. “Yo sufro persecución, ellos dicen que yo tengo que ver con rearmados, pero no es verdad. Yo soy miembro de la Iglesia católica, pero por ese acoso tengo que andar escondido”, dijo el campesino de 27 años.

Solución es el diálogo

El sacerdote Denis Obando manifestó que ante las denuncias de maltrato, que lesiona los derechos humanos de los campesinos, debe prevalecer el diálogo como única vía de solución.

“Yo he estado insistiendo en que el camino más idóneo es el diálogo y lo he insistido en mis homilías”, indicó Obando.

El religioso incluso dijo estar dispuesto a servir como mediador en un proceso de diálogo entre los campesinos y las autoridades del Ejército para buscar una salida pacífica.

“Mi deber como sacerdote es invitarlos a un diálogo y yo que estoy trabajando en estas áreas me prestaría a servir como mediador y tratar de hacer conciencia a los campesinos y al Ejército que la única solución para que se eviten conflictos armados es el diálogo”, aseguró el cura párroco de San Pedro del Norte.

FUENTE: LA PRENSA

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