Obispo de la diócesis de Matagalpa dirige emotivas palabras en su aniversario de consagración

“Hace seis años en este templo entre temores y temblores el Señor me consagraba y me hacía uno de sus ungidos, siempre le he dicho a Jesús que me llamó en medio de mi indignidad, y le agradezco que sin fijarse en mi debilidad me llamó y dijo: Te basta mi gracia, mí fuerza actúa mejor donde hay debilidad”.

Emotivas palabras dirigió monseñor Rolando José Alvarez, refiriéndose a su sexto aniversario de consagración Episcopal durante la Eucaristía dominical, el 2 de abril en Catedral. El noveno Obispo de la Diócesis expresó:

“Hace seis años en este templo entre temores y temblores el Señor me consagraba y me hacía uno de sus ungidos, siempre le he dicho a Jesús que me llamó en medio de mi indignidad, y le agradezco que sin fijarse en mi debilidad me llamó y dijo: Te basta mi gracia, mí fuerza actúa mejor donde hay debilidad”.

“En este tiempo he visto la obra de Dios en mi vida y en ustedes, soy testigo de que antes de amarlo él me amó a mi. Ante la misión que el Señor nos encomienda puedo asegurar que nunca se nos dan cargas que no podríamos soportar.Antes de mi consagración como Obispo, pedí al Señor para que no me diera cargas que yo no pudiera llevar. He cometido errores pero no duden que a pesar de eso la gracia de Dios me asiste”.

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“Son seis años de intenso trabajo, de cercanía con los sacerdotes, religiosos y religiosas quienes son buenos amigos, ellos me han permitido aprender que la comunión no es solo del sacerdote al Obispo, sino del Obispo al sacerdote. He escuchado al Señor a través de su palabra y en su presencia sacramental en el Santísimo pero también en el pueblo de Dios. Cuando corresponden las grandes jornadas a caballo para llegar a las comunidades, el Obispo calla en su mente y en su corazón para escuchar la voz del pueblo, la voz de Dios, por eso le pido al Padre que me ayude a descubrir sus signos entre ustedes”.

“Durante este tiempo he querido hacer su voluntad y le he pedido que no me permita hacer la mía. En cada decisión le suplico al Señor que me permita descubrir su voluntad para cumplirla. No he tomado decisiones sin antes consultarlas a Jesús. He cometido errores quizás por no hacer un buen discernimiento, pero no soy perfecto, soy barro en manos del alfarero. Gracias a Dios tienen a un obispo sano, el episcopado es una Cruz que me cambió la vida pero toda Cruz termina en Resurrección”.

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“Trato de darles todo lo que puedo cada día, lo único que les pido es que oren siempre por mí en sus Rosarios, Vía Crucis, Eucaristías y oraciones diaras. Pidan para que su Pastor tenga un corazón como el de Cristo… Como Martha quiero vivir y navegar con Cristo, como María quiero postrarme ante él, en los momentos de prueba anhelo llorar en su presencia y como Lázaro estar atento a su voz. Además deseo caminar con ustedes, adelante para guiarlos, en medio para aprender y atrás para cuidarlos”.

“Permítanme envejecer y morir con ustedes pueblo de Dios, para un día resucitar también con ustedes”, concluyó.

A la celebración litúrgica asistieron fieles de la ciudad quienes se unieron al agradecimiento y demostraron su cariño al noveno Obispo de la Diócesis.

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