La primera aparición ocurre un día 8 de mayo de 1980. En el corazón de Bernardo se estaban experimentando sensaciones que él no podía entender, así que decidió irse a pescar al río para disiparse un poco. Camino de regreso con su pesca, se recostó a un árbol a rezar.

A las tres de la tarde ve un relámpago y, sin saber de dónde venía, caminó unos seis pasos y vio otro relámpago, entonces empezó a ver la imagen de la Virgen de La Asunción, conocida en Nicaragua como la Purísima o la Inmaculada Concepción. Él pensaba que le estaban jugando una broma y, aunque tenía asombro de lo que veía, no decía nada, hasta que en uno de los movimientos de la Señora, que es como le llama Bernardo, la Virgen con los rayos que salían de sus manos dieron en el pecho de Bernardo; y es entonces que Él se atreve a preguntarle: “¿quién es usted?”, a lo que ella respondió con dulzura :
“Vengo del cielo, soy la madre de Jesús”.

Bernardo enseguida recordó que el sacerdote con quien había hablado cuando aparecieron las primeras señales, le recomendó que le preguntara a la Virgen cuales eran sus deseos. Una vez hecha la pregunta, la Señora responde:
“Quiero que recen el Rosario todos los días. No quiero que lo recen solamente en el mes de mayo. Quiero que lo recen permanentemente, en familia, desde los niños que tengan uso de razón…que lo recen en una hora fija cuando ya no haya problemas con los quehaceres del hogar”

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Continuó enseñándole y diciéndole que al Señor no le gusta que hagamos oraciones de forma ligera o mecánica, y por eso nos recomendó el rezo del rosario con citas bíblicas y quería que pongamos la palabra de Dios en práctica. También le dijo: “Ámense, cumplan con sus deberes. Hagan la Paz. No (solo) pidan la paz al Señor porque si ustedes no la hacen no habrá paz”. Después de una pausa dijo: “Nicaragua ha sufrido mucho desde el terremoto. Está amenazada a sufrir más todavía. Seguirá sufriendo si ustedes no cambian. Reza, hijo mío, el rosario por todo el mundo”. Continuó la Virgen: “Diles a creyentes y no creyentes que al mundo lo acechan graves peligros. Pido al Señor que aplaque su justicia; pero si ustedes no cambian, abreviarán la venida de una tercera guerra mundial”. Bernardo al comprender que tenía que decírselo a toda la gente le respondió: “Señora tengo muchos problemas en la Iglesia. Dígaselo a otra persona.” A lo que Ella contestó: “No, porque el Señor te ha escogido a vos para que des el mensaje”.

Esta reacción de Bernardo nos recuerda a otros videntes, como Juan Diego ante la Virgen de Guadalupe Bernardo prefirió guardar todo en secreto, pero estaba triste y sentía como un peso de no decir aquello que había visto. A los ocho días cuando iba en busca de una ternera, buscó otro camino que no fuera el de la aparición. Después de caminar un rato, vio un relámpago y sintió el gozo de la primera vez; luego vino otro relámpago y enseguida vio a la Virgen. Ella le dijo en tono amable pero de reclamo: “¿Por qué no has dicho lo que te mandé a que dijeras?” ,Y Bernardo respondió: “Es que tengo miedo. Tengo miedo de que se burlen de mí”. Y entonces la Virgen le dijo: ”No tengas miedo. Yo te voy a ayudar; dile al sacerdote”. Hubo otro relámpago y luego desapareció.