Caracas (Agencia Fides) – Como conclusión de la 108 Asamblea Plenaria de Venezuela, que se ha celebrado en Caracas del 7 al 12 de julio (véase Fides 07/07/2017; 11/07/2017), los Obispos han publicado un “Mensaje urgente a los católicos y personas de buena voluntad en Venezuela”.

“En nuestro país se percibe de manera muy clara cómo la violencia ha adquirido un carácter estructural. Son variadas sus expresiones: desde la represión irracional, con su dolorosa cuota de muertos y heridos, los daños a viviendas y estructuras residenciales; y persecuciones, hasta la desatención frente a las necesidades básicas de la gente. La represión oficial genera, en ocasiones, respuestas violentas, lo cual contribuye a crear un clima de tensión y anarquía, con sus peligrosas consecuencias. Existe un menosprecio de la dignidad humana que se expresa en la violación y negación continua de los derechos humanos por parte de las autoridades” se lee en la primera parte del mensaje recibido en la Agencia Fides.

“Es hora de un cambio de rumbo en la orientación política del Gobierno” continua el texto, “la iniciativa del Gobierno de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, cuestionada y rechazada por la mayoría del pueblo venezolano. Esta propuesta ha ignorado rotundamente que es el pueblo, en el ejercicio de su propia soberanía, quien la puede y debe convocar” “Todo deja entrever que lo que se busca es instaurar un Estado socialista, marxista y militar con la desaparición de la autonomía de los poderes, especialmente el legislativo”.

“Como pastores de la iglesia en Venezuela, haciéndonos eco de los clamores de la inmensa mayoría de nuestro pueblo, queremos elevar nuestra voz y exigir: al gobierno nacional: que retire su propuesta de una asamblea constituyente; a la fuerza armada que cumpla su deber de estar al servicio de todo el pueblo y no simplemente de un régimen, partido o gobernante; a la clase política, que esté siempre comprometida sólo con el pueblo para superar la crisis. 
Nosotros como pastores, nos comprometemos a seguir acompañando solidariamente a nuestro pueblo y pedimos a todos los miembros de la Iglesia y a las personas de buena voluntad que sean solidarios con los más vulnerables”. El mensaje termina con una invitación a participar en la Jornada de Oración y ayuno convocada para el 21 de julio.