(ACI).- El Papa Francisco presidió esta tarde en Bogotá, Colombia, la Misa Votiva por la Paz y la Justicia, a la que asistieron más de un millón de personas a quienes exhortó a que “no tengan miedo de remar mar adentro juntos”.

Según el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, 1,3 millones de personas participaron de esta Misa celebrada en el Parque Simón Bolívar. De ellas 12.500 eran personas mayores y con discapacidad. También estuvo presente el Presidente Juan Manuel Santos y su familia.

Al llegar al parque, el Santo Padre fue recibido por un grupo de personas con discapacidad que participaron del encuentro “Artesanos de paz – Promoción de la vida – María, Madre de la Vida”, realizado como preparación a esta Eucaristía.

Los niños acompañaron al Papa, tomados de la mano, hasta el escenario donde se iba a celebrar la Misa. En la celebración Eucarística, cuya música estuvo a cargo de la Orquesta filarmónica de Bogotá, el Santo Padre usó una casulla confeccionada por artesanos del pueblo indígena wayu.

Las 250 albas, túnicas blancas, y mitras que usaron los obispos fueron confeccionados por el taller de Regina Vanegas y de la comunidad de las hermanas Hijas de la Iglesia.

En su homilía, el Papa Francisco se refirió al Evangelio, cuando Jesús llama a Pedro a ser pescadores de hombre, y afirmó que “la Palabra de Jesús tiene algo especial que no deja indiferente a nadie; su Palabra tiene poder para convertir corazones, cambiar planes y proyectos”.

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“Es una Palabra probada en la acción, no es una conclusión de escritorio, de acuerdos fríos y alejados del dolor de la gente, por eso es una Palabra que sirve tanto para la seguridad de la orilla como para la fragilidad del mar”, reflexionó.

El Santo Padre expresó que la Iglesia en Colombia “está llamada a convertirse en una red vigorosa que congregue a todos en la unidad, trabajando en la defensa y en el cuidado de la vida humana, particularmente cuando es más frágil y vulnerable: en el seno materno, en la infancia, en la vejez, en las condiciones de discapacidad y en las situaciones de marginación social.

Los alentó a “perder miedos que no vienen de Dios, que nos inmovilizan y retardan la urgencia de ser constructores de la paz, promotores de la vida”.

Al finalizar la Eucaristía, el Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, Cardenal Rubén Salazar, tomó la palabra para agradecer al Pontífice por “su presencia, su testimonio, su palabra, su amor”.

“Lo llevamos siempre en nuestro corazón con profundo cariño, oramos todos los días por Su Santidad para que el Señor lo ilumine, lo fortalezca, lo proteja y le permita guiar siempre a la Iglesia por los caminos del Evangelio”, dijo el Cardenal Salazar.

El Papa Francisco agradeció al Arzobispo y le entregó un cáliz como recuerdo de su visita, como suele hacer en sus viajes internacionales.

Antes de retirarse, el Santo Padre rindió un homenaje a la Virgen María acompañado de un canto mariano del coro.