Este anciano del Hogar de Cristo comparte su esperanza de ver pronto al Papa en Chile

“Tengo que representar a mis compañeros y al Hogar de Cristo”, explicó José Elmer García Ramos, un anciano de 73 años que tendrá la oportunidad de reunirse con el Papa Francisco durante su visita a Chile que se realizará del 15 al 18 de enero de 2018.

José es beneficiario del Hogar de Cristo, una obra fundada el 19 de octubre de 1944 por San Alberto Hurtado, sacerdote jesuita chileno, para servir a las personas en situación de calle y de extrema pobreza.

“He leído un poco de la historia del hogar. Veo cómo se ha desarrollado lo que era una idea, una chispa, que ha llegado a ser una realidad material y concreta que realmente resuelve problemas de los pobres. Los resuelve en la realidad, no en el discurso”, explicó a ACI Prensa.

Para García, “aquí no hay una pura cuestión de compasión, hay algo más: el ejercicio práctico y material de la solidaridad, que es una cosa que se ha ido perdiendo”.

En su paso por Santiago el 16 de enero, el Papa visitará el Santuario de San Alberto Hurtado, donde sostendrá un encuentro privado con los sacerdotes jesuitas. Allí también se reunirá con don José, quien espera que esta visita “sea un remezón de conciencia” a favor de “los más pobres”.

José García nació en Santiago el 16 de abril en 1944. Estudió Bellas Artes en la Universidad de Chile, se graduó en Dibujo y Pintura y luego ejerció como profesor ayudante en la misma casa de estudios.

Debido a la fuerte tensión política que se vivía en Chile tras el golpe de estado, en 1974 José se fue a vivir junto a su esposa a París, en Francia, donde ejerció como artista plástico. Lamentablemente se separó de ella y tras 8 años en Europa regresó a Chile donde estudió cocina, para ejercer luego en el rubro por más de 10 años.

En 2010, a sus 66 años, sufrió una fractura de pelvis que lo mantuvo hospitalizado 7 meses. No contaba con apoyo familiar. Al salir del hospital decidió emprender un viaje por distintas ciudades del país hasta llegar a Punta Arenas, extremo sur de Chile, donde fue acogido por unos amigos.

“Estuve dos años con ellos y otro año en un hogar de ancianos. Después arrendé por un año una pieza a un amigo. Luego quería volver a Santiago pero no tenía donde llegar, entonces me hicieron una carta de recomendación al Hogar y me aceptaron”, recordó José.

En 2015 ingresó a la Casa de Acogida Padre Josse van Der Rest del Hogar de Cristo, ubicada en la comuna Estación Central, en Santiago, donde reside hasta hoy.

“Me acogieron muy bien, no tuve problema, me adapté rápidamente a este conjunto de próceres de la cultura marginal”, afirmó.

En entrevista concedida a ACI Prensa, José indicó que lo que más admira del Papa “es su compromiso sostenido”.

“Cuando inició su pontificado planteó una cosa que fue bien insólita, que soñaba con una Iglesia pobre. Entonces, yo le entendí que quería poner a la Iglesia de nuevo en el corazón de los pobres, y a los pobres en el corazón de la Iglesia”, señaló.

“Desde su trabajo en Argentina siempre ha manifestado esa relación con la gente. La pobreza es una cuestión que la conoce, se ha metido de cabeza en eso y ha mantenido ese compromiso y esa actitud”, agregó.

Esta será la primera vez que José verá de cerca a un Papa, ya que la visita de San Juan Pablo II en 1987 la siguió por televisión.

Respecto a su encuentro con el Pontífice, además de “pedirle una medallita”, don José quiere, entre otras cosas, transmitirle lo que significa para él la obra del Hogar de Cristo.

“Todos los días paso frente a la imagen del Padre Hurtado y le doy las gracias por el hogar, por el pan, techo y abrigo”, concluyó.

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