Canal interoceánico en Nicaragua se desvanece tras acuerdos de Panamá con China

En diciembre de 2014, el Gobierno de Nicaragua y el inversionista chino Wang Jing inauguraron las primeras obras del canal interoceánico. Confites de colores por los aires, lazos rojos sobre maquinaria para realizar la obra que ya en 2020 recibiría 3,500 buques, una ilusión que se desvanece más después de la alianza reciente entre China y Panamá, mientras se mantienen las dudas sobre la viabilidad del proyecto y fortuna del inversionista.

El sociólogo nicaragüense Oscar René Vargas destacó la importancia de los 19 acuerdos firmados el 17 de noviembre de 2017 entre los presidentes Xi Jinping y Juan Carlos Varela, suscritos en Pekín, a través de los cuales Panamá se adhiere a la iniciativa de la “Ruta de la Seda”, un corredor económico entre Oriente y Occidente que es una apuesta del mandatario chino.

“A mi criterio, al recibir Panamá el estatus de nación más favorecida de parte de China, anula la posibilidad de la construcción de canal interoceánico por Nicaragua, ya que se establece la posibilidad que, en el futuro, se financie grandes proyectos de infraestructura: ¿la cuarta esclusa del Canal de Panamá? El Tratado Ortega-Wang se parece al Tratado Chamorro-Bryan en que sirve solamente para tener la patente de construir un canal para que nadie más lo pueda hacer”, dijo Vargas.

Además analiza la estrategia global china. Vargas ofrece otros números que destacan el liderazgo mundial de China, la que cuenta con las mayores reservas de divisas, con 3.1 millones de millones de dólares, “frente a 774 mil 900 millones de la Unión Europea (cuatro veces menos) y 117 mil 300 millones de Estados Unidos (26 veces menos)”.

El presidente de Panamá Juan Carlos Varela y el presidente chino Xi Jinping, durante su reunión en Pekín. LA PRENSA/ AFP

El presidente de Panamá Juan Carlos Varela y el presidente chino Xi Jinping, durante su reunión en Pekín. LA PRENSA/ AFP

El diario La Estrella de Panamá publicó los 19 acuerdos con ese país, los que definen como instrumentos de cooperación entre los socios. Hay acuerdos en materia de intercambio comercial, una plataforma de cooperación con el China Developtment Bank, que sienta las bases para el financiamiento de grandes proyectos de infraestructura, así como el inicio de un estudio de factibilidad para negociar un Tratado de Libre Comercio.

La gran conexión

En el acuerdo número 15 se establece que Panamá se adhiere a la iniciativa china de la “Ruta de la Seda”, con lo que se potencia su rol como la gran conexión con el “Canal de Panamá y un posible ferrocarril hasta la frontera occidental”.

“Las relaciones China-Panamá vienen a ser de Panamá para China la joya de la corona comercial de las Américas”, considera Vargas y explica que la “Ruta de la Seda” es una red gigantesca de rutas marítimas y terrestres creada con el nombre de “Un cinturón, una carretera” e implican inversiones, financiamientos, acuerdos comerciales y decenas de zonas económicas especiales por un valor de 900,000 millones de dólares. Las inversiones chinas se harían en 64 países por no menos de 4 millones de millones de dólares, añadió.

Las dos Chinas

Para Alberto Alemán, experto en temas internacionales y especialista en Asia, estos acuerdos son un seguimiento lógico al establecimiento de relaciones diplomáticas y al reconocimiento de Panamá del principio de “una sola China”, el cual sostiene que Taiwán es parte de China.

“El gigante de Asia ya era un usuario muy importante del canal. El establecimiento de relaciones no es motivado, principalmente, por razones económicas, puesto que empresas chinas ya han tenido una presencia importante en la operación del canal o en el comercio de la Zona Libre de Colón. El motivo es ante todo político: castigar al gobierno taiwanés de Tsai Ingwen por no proclamar el mismo principio para las relaciones no oficiales en el Estrecho de Taiwán, el cual llevó a una distensión y una cooperación sin precedentes con el nacionalista Ma Ying-jeou entre 2008 y 2016. Se trata del famoso ‘Consenso de 1992’, un acuerdo tácito, informal de que ambas partes reconocen que hay ‘una sola China’ pero cada una lo interpreta a su modo”, sostuvo Alemán.

Según el especialista, la presidenta Tsai de Taiwán se ha negado a proclamarlo, y China ha congelado las interacciones y el diálogo con Taipéi.

Vista general de las labores de instalación de una de las compuertas del proyecto de ampliación del Canal de Panamá. LA PRENSA/ EFE/ALEJANDRO BOLÍVAR

Menos aliados de Taiwán

“Ha castigado a la isla robando dos aliados diplomáticos, São Tomé y Príncipe y Panamá. Pekín ha logrado sin duda aislar más a Taiwán desde 2016. Desde luego, las relaciones con Panamá y los acuerdos económicos recién firmados contribuyen a la ya extensa red de lazos económicos y comerciales de China en Latinoamérica. Sin embargo, recordemos que el mayor interés de China está en Sudamérica y en sus materias primas”, añadió.

“Un sueño de opio”

Para Alemán, el proyecto del canal de Nicaragua sigue siendo “un sueño de opio”, dado que no hay indicios creíbles de que hay un serio interés de grandes inversionistas mundiales. La obra sigue suponiendo formidables desafíos técnicos sin respuesta, explicó, además del sinsentido que para él significa tener dos canales interoceánicos en la misma región geográfica.

“China estará contenta con el canal panameño que satisface sus necesidades comerciales. Panamá tiene un canal modernizado y operativo, y experiencia. ¿Para qué necesitaría otro por ahora? Canal nica, un sueño de opio”.

Maradiaga: Algo huele mal con canal nica

El académico Félix Maradiaga, quien escribió un estudio académico en 2006 para la Universidad de Harvard sobre América Latina como teatro estratégico de China, dijo que el tema de canal nicaragüense siempre le ha provocado dudas y recuerda que en más de tres viajes que ha realizado a Beijing, en los últimos años, ningún empresario grande había escuchado del proyecto.

Maradiaga considera profundamente sospechoso y esa ha sido la razón por la que ha sostenido que hay algo que huele mal detrás del supuesto canal promovido por las autoridades de Nicaragua y el inversionista chino Wang Jing.

“He especulado que lo que realmente se busca es la apropiación de tierras para otros proyectos, pero bajo un esquema similar a un paraíso fiscal que le daría espacio al régimen y a sus allegados de colocar grandes sumas de dinero de origen opaco, bajo la excusa que es inversión para proyectos relacionados al canal”, añadió el experto. Según él, los 19 acuerdos firmados entre China y Panamá dejan al descubierto que el plan del canal en Nicaragua “no es viable” y además se comprueba que nunca tuvo el respaldo oficial de China.

Los números mágicos del canal

  • 50 mil millones de dólares es el costo estimado por el Ejecutivo de Nicaragua para la construcción del canal interoceánico.
  • 278 kilómetros es la extensión que tendrá la obra, 105 de los cuales cruzarán por el Lago Cocibolca, una profundidad de 30 a 33 metros y un ancho de base de 280 metros.
  • 353 mil nicaragüenses saldrían de la miseria, pues se reduciría la pobreza extrema del 14 al 7 por ciento según las promesas del secretario de políticas nacionales de Daniel Ortega, Paul Oquist, quien además sostuvo que se crearían 113 mil puestos de trabajo.
  • 5 mil metros cúbicos de material excavado serán depositados en 35 zonas de disposición de materiales.
  • 5 por ciento del comercio mundial marítimo sería asumido por el gran canal

Fuente: diarios oficialistas/Discurso Paul Oquist, 2015. Publicado en HKND

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.