Diálogo nacional en Nicaragua: «Iglesia puente, hospital y madre»

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Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano I El diálogo nacional de Nicaragua que busca resolver la crisis sociopolítica del país comenzó el miércoles 16 de mayo en la ciudad capital de Managua,  y contó con la participación del presidente del país, Daniel Ortega, así como empresarios, miembros de la sociedad civil, estudiantes universitarios y los obispos como mediadores.

Las reuniones se están desarrollando en el Seminario Interdiocesano Nuestra Señora de Fátima, al oeste de Managua, bajo un fuerte dispositivo de seguridad.

El pueblo espera que con estas conversaciones se ponga fin a los constantes enfrentamientos y manifestaciones multitudinarias, donde la violencia se ha cobrado la vida de más de 60 personas en sólo 29 días, según informan medios locales.

Saber convivir y coexistir en paz

Uno de los participantes en esta primera jornada, fue el cardenal Leopoldo Brenes, Arzobispo de Managua, quien en su intervención destacó que la mayor aspiración de la civilización humana, se concretiza en saber convivir y coexistir en paz.

“A través del diálogo y de la escucha podemos ayudar a construir un mundo mejor, haciendo que sea lugar de acogida y respeto, contrarrestando así las divisiones y los conflictos”, dijo el purpurado, destacando que la Iglesia ha aceptado el difícil y complejo desafío de actuar como mediador y testigo de este diálogo nacional, ya que este es el “único camino admisible para conciliar los más altos anhelos de cada uno y poder así encontrar juntos las posibles soluciones a demandas y expectativas sociales tan diversas”.

Lograr un diálogo que allane el camino a la democracia

Por otra parte, el cardenal Brenes señaló que este diálogo debe abordar estructuralmente la institucionalidad para allanar el camino a la democracia en Nicaragua: “En él, deben alcanzarse acuerdos importantes que se traduzcan en decisiones concretas y resulta fundamental que se suspendan los actos de violencia y los saqueo”.

Asimismo, el Arzobispo de Managua recordó las palabras del Papa Francisco, quien alienta a toda la Iglesia, entendida como Pueblo de Dios, “a proseguir con entusiasmo renovado su valioso servicio a la sociedad, para que nadie quede aislado, para que no se quiebren los lazos del diálogo y para que nunca falte la escucha, que es la manifestación más simple de la caridad hacia los hermanos”.

De ahí, el llamamiento de los obispos nicaragüenses dirigido a toda la nación, a unir fuerzas en favor de la Paz, y la convocatoria de los fieles católicos a participar en una jornada nacional de ayuno, oración y rezo para el 18 de mayo.

Tres puntos de la misión de la Iglesia

Y en este contexto, Su Eminencia ha aprovechado para indicar los tres puntos fundamentalesde la misión de la Iglesia representadas en su papel de “puente, hospital y madre”.

“La Iglesia es puente y en este caso une los puntos distantes; la Iglesia es un hospital de campaña donde se reciben los heridos, se lucha por salvar la vida y se curan las heridas de los que llegan sin importar el bando de donde provienen”, continuó explicando. 

“ El Papa nos alienta a proseguir con entusiasmo renovado el valioso servicio de la Iglesia a la sociedad, para que nadie quede aislado, para que no se quiebren los lazos del diálogo y para que nunca falte la escucha ”

“Tenemos muchas vidas que salvar y heridas que curar, no olviden jamás esto: lo que está en juego son personas, son vidas y a todas sin excepción deseamos asistir, vendarles las heridas y protegerles la vida. No ataquemos, por tanto, el hospital en el que todos humildemente hoy con mayor o menor responsabilidad, tiene para ser vendado, asistido o para ser salvado y que han aceptado como mediador y testigo”, dijo Brenes, añadiendo por último que la Iglesia es Madre:

“En una familia cuando los hermanos se pelean y se abren heridas entre ellos se quitan la palabra y se aplican la ley de la indiferencia y el hielo, incluso cuando han llegado a herirse profundamente, la madre está en medio, a veces callando, a veces hablando por separado con los hijos, recordándole al mismísimo padre y a los hermanos que son hermanos y esa madre nunca renuncia a sus sueños: que todos puedan nuevamente sentarse en la misma mesa para orar, pedir la bendición de los alimentos y conversar como familia”.

Dios pedirá cuentas a cada uno

El purpurado concluyó subrayando que el futuro de la nación hoy pasa por todas y cada una de sus manos: “Dios y la historia nos pedirán cuenta de ello el día de mañana. Que la Virgen María, Madre de Dios y de la Iglesia, presente con solicitud ante el trono de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, nuestra buena voluntad y los apremiantes ruegos de todos”.

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