Irrespetar a lo sagrado es un irrespeto a Dios

Irrespetar a lo sagrado es un irrespeto a Dios/La Prensa

Una de las mayores bendiciones y privilegios que tenemos como católicos y como población son nuestros templos, imágenes sagradas y antiguas que son parte de nuestra historia como la venerada imagen de la Sangre de Cristo, amada por miles en Managua y en todo el país al punto que cada año los viernes santos y en el mes de julio reunía a una multitud a su alrededor.

El 31 de julio del 2020, poco antes de mediodía circuló en las redes sociales la noticia de un incendio en la capilla de la Sangre de Cristo en la Catedral Metropolitana de la Arquidiócesis de Managua, que luego fue confirmado por esa sede eclesiástica y por los medios de comunicación, incendio causado por una bomba lanzada por un sujeto, según la nota de prensa emitida por la arquidiócesis.

En horas de la tarde su Eminencia Cardenal Leopoldo Brenes visitó el lugar y en sus declaraciones manifestó́ el dolor que experimenta su corazón, dolor que se expresa en lágrimas de muchas familias dentro y fuera del país, asimismo calificó el suceso como un atentado terrorista bien planificado.

Ante todo esto en Diócesis Media compartimos una reflexión de nuestro departamento teológico, sobre el significado que para el cristiano representa el templo:

En estos días y en diversos templos, capillas en zonas urbanas y rurales, han sido objeto de irrespeto, ultrajes y profanación. En muchas ocasiones el actuar por fanatismo y con acciones vandálicas, lleva a no tener ni el mínimo respeto al Templo de Dios, porque se pierde de vista el sentido de lo sagrado. El Templo es el lugar consagrado a Dios y bendecido para rendirle culto.

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Recordemos con que ardor defendió Jesús el respeto que debemos tener a la casa de Dios… y no permitía que nadie transportase cosas por el Templo y les enseñaba: “Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las gentes”. (Marcos 11, 16-17). Jesús reprende a los que habían convertido el Templo de Dios en un mercado, similar a lo que se observa y se vive en los alrededores de nuestras Catedrales y en un sin número de Templos de nuestro país. Sabemos que no solamente Irrespetar el templo como tal, sino que, cometen grandes sacrilegios y al pueblo de Dios y lo más sagrado de los fieles, la Santa Eucaristía, con parlantes a gran volumen y festivales sin ningún signo de respeto a Dios Nuestro Señor.

 La casa de Dios hoy y siempre deberá respetarse como templo santo, como lugar de oración. Recordemos que el Templo, es lugar donde Dios se hace presente y está en medio de su pueblo. De tal manera que, si dañamos o faltamos el respeto al Templo, estamos faltándole el respeto a Dios. El templo es un lugar sagrado y por eso se consagra el altar, se bendicen las paredes y cada uno de sus lugares; porque los templos están consagrados para el culto litúrgico e impartir los sacramentos.

Toda nuestra actitud debe reflejar nuestra fe en la presencia de Cristo. Todo buen bautizado sabe que mientras nos encontremos en el atrio del templo debemos actuar con una gran reverencia. «No te acerques aquí́; quita las sandalias de tus pies, porque el lugar en que estas es tierra sagrada» (Éxodo, 3, 5). Y al estar en el lugar sagrado nunca se debe tener conductas inadecuadas.

Cualquier persona independientemente de su creencia debe respetar los Templos donde se rinda culto a Dios. De lo contrario no solo estaría faltando el respeto al Templo sino al mismo Dios y a todo un pueblo que ama, cuida y respeta la casa de Dios. ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!» (Génesis 28, 17).

 Muchos por su fanatismo lo ven como en un lugar ordinario, Irrespetar el templo, no mostrando alguna reverencia y respeto ya sea interior y exterior, y ni siquiera pensando que están en la casa de Dios, donde está él presente. Nuestros templos no son casas de cultura, ni teatros, auditorios, ni pistas de carrera, tampoco lugares de espectáculos ajenos a lo sagrado.

El canon 1210 del Código de Derecho Canónico manifiesta que en un lugar sagrado solo puede admitirse aquello que favorece el ejercicio y el fomento del culto, de la piedad y de la religión, y se prohíbe lo que no esté en consonancia con la santidad del lugar. No debemos olvidar que las iglesias son para adorar y orar. Por eso exigimos respeto para el lugar sagrado. “El Celo de tu Casa me devora” (Jn, 2,17).

Templos han sido objetos de profanación:

Estos días nuestro Templo ha sido mira de profanación. Según el Diccionario de la Real Academia profanar consiste en “tratar algo sagrado sin el debido respeto”. El delito de profanación está previsto en el Código de Derecho Canónico, según el cual “quien profana una cosa sagrada, mueble o inmueble, debe ser castigado con una pena justa” (C. 1376). También nuestras mismas leyes civiles condenan los daños que se les ocasionan a los lugares patrimonios de la nación. En Nicaragua se cuenta con la Dirección de Patrimonio Cultural como el Órgano administrativo de protección, conservación y restauración de los bienes culturales patrimoniales, aunque en muchos casos no han cumplido su objetivo.

 En Nicaragua sabemos que Irrespetar el templo y ataques a la Iglesia son el resultado de campañas políticas y de desprestigio permanentes, que se mantienen para manipular los signos religiosos y la fe del Pueblo de Dios. Por eso se debe permanecer con fe firme, fuerte y sólida.

Hermanos: La conservación, el cuido y el respeto a nuestras Catedrales y templos, es una tarea que compete a todos. Es un deber salvaguardar la fe de nuestros antepasados que se ha labrado en piedra en este histórico templo que sirven para alabar a Dios.

Tenemos que tener presente nuestra reverencia a lo sagrado que nos acerca más a Dios; en cambio la irreverencia cumple los objetivos del adversario. Satanás tentará a las personas a seguir la tendencia del mundo y hacia el bullicio intolerante. Solo tenemos que recordar las palabras de Jesús: “Y ahora yo te digo: Tú eres Pedro (o sea Piedra), y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; los poderes de la muerte jamás la podrán vencer”. (Mateo 16, 18).

Redacción: Padre José́ Luis Díaz Cruz.

y Manuel Antonio Obando Cortedano.

Diócesis Media.

Author: Radio Hermanos

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