Radio Hermanos-Poco que comer y está muy caro

Que pasa con Venezuela?

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El incremento que han mostrado los alimentos golpea con más fuerza en Venezuela a las familias de menos recursos, que destinan la mayor parte del salario a la compra de comida. A esto se suma la elevada ausencia de rubros básicos.

A fin de disminuir al mínimo el incremento en el precio de los alimentos, el Gobierno controla el costo de una larga lista de productos, maneja una importante estructura de empresas agroindustriales y posee miles de hectáreas en el sector agrícola, pero las estadísticas del Banco Central de Venezuela señalan que el resultado no es el esperado.

Entre mayo de 2013 y mayo de este año, en promedio, el precio de los alimentos y bebidas no alcohólicas acumula un alza de 76.2 por ciento y en cuatro ciudades supera ochenta por ciento.

Los habitantes de San Cristóbal sufren un incremento interanual de los alimentos de 87 por ciento, en Valencia el aumento es de 85 por ciento, Maturín 81.3 por ciento y Barquisimeto 80.6 por ciento.

POLÍTICAS INÚTILES

La fuerza que impulsa la inflación en Venezuela proviene de distintos factores. El Gobierno se ha valido de la impresión de billetes en el Banco Central para cubrir parte de sus gastos y más bolívares detrás de la misma cantidad de productos se traducen en alzas de precios.

Al mismo tiempo la oferta no responde porque ha caído la producción de las empresas públicas, y el ala privada tampoco responde adecuadamente, porque el control de precios impide que se cubran adecuadamente los costos y la sequía de divisas retrasa las importaciones de insumos y materias primas.

La escasez

El resultado de un desajuste, donde la demanda crece por la inyección de dinero sin respaldo mientras desciende la oferta, no solo genera incrementos de precios; también se traduce en elevada escasez de alimentos básicos.

El Banco Central ha mantenido oculta la escasez de mayo, pero el reporte de abril es elocuente: veinte alimentos básicos como leche en sus distintas presentaciones, compotas, azúcar, café molido, aceite, mortadela y harina de maíz precocida registran una escasez superior a treinta por ciento.

No hay salida fácil. Analistas coinciden en que para disminuir la escasez el Gobierno tendría que sincerar el precio de alimentos regulados a fin de impulsar la producción, pero esto implicaría mayor inflación en el corto plazo.

La inflación alcanzó en mayo una tasa de 5.7 por ciento, lo que llevó el acumulado de los últimos doce meses a 60.9 por ciento. Desde principios de año el Gobierno ha tratado de frenar el desabastecimiento con un plan de importaciones por 4,300 millones de dólares, que incluye compras a países como Argentina, Brasil y Uruguay.

La escasez alcanza al mercado de arrendamiento en Venezuela, tres años después de que se aprobara una ley que buscaba proteger a los arrendatarios y que continúa siendo criticada por los propietarios.

30 por ciento de las soluciones habitacionales representaban hace diez años el alquiler de propiedades, y diez años después solo es el uno por ciento, según la Asociación de Propietarios de Inmuebles Urbanos (Apiur).

Fuente: http://www.laprensa.com.ni/2014/06/16/activos/198696

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